Salmo 109:24
Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura.
Referencias cruzadas
- Salmo 22:14 Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.
- Salmo 32:3–4 Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
- Mateo 4:2 Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.